Se trata de pirámides de cinco niveles de forma rectangular, parecidas a las pirámides aztecas y mayas de México. Una de las versiones más aceptadas sobre su construcción cuenta que las levantaron los antiguos agricultores de la zona, que amontonaban las piedras que salían al arar los campos (una práctica típica de las islas Canarias). Según los relatos de los antiguos habitantes de Tenerife, parece que también se construyeron pirámides como estas en otros puntos de la isla, que después fueron destruidas para aprovechar su material en la construcción de edificios.
En 1991, el célebre investigador Thor Heyerdahl estudió las pirámides y demostró que no eran un simple montón de piedras apiladas al azar, sino que se habían construido siguiendo un diseño muy preciso. También logró demostrar que el material empleado no eran piedras de los campos, sino fragmentos de roca volcánica. Todas las pirámides tienen en su lado oeste una escalinata: si la subes, podrás contemplar la salida del sol la mañana del solsticio de invierno. El día del solsticio de verano, desde la plataforma de la pirámide más alta se puede ver una doble puesta de sol: el sol se oculta tras la cima de una montaña, desaparece y vuelve a aparecer en el encantador escenario del valle de Güímar.
Todavía nadie ha conseguido averiguar de qué época data su construcción. El recinto de 65.000 metros cuadrados en el que se alzan estas importantes construcciones históricas se abrió al público en 1998 como parque etnográfico (Parque Etnográfico Pirámides de Güímar; para más información, puedes consultar sus webs www.piramidesdeguimar.es y www.piramidesdeguimar.net).
Principales playas de la zona: la playa del Puertito de Güímar, la playa de La Entrada, la playa de La Viuda y la playa de Samarines o de Los Guanches (todas ellas de característica arena negra).




